21 de May de 2012

Huhuhuy

Durante los primeros dos días del mes de febrero la fiesta de Nuestra Señora de la Candelaria, patrona de la ciudad de Humahuaca desde 1.640 y también de otras localidades de la Quebrada, como Maimará y Tumbaya, o de Cieneguillas en la Puna, reproduce en diferentes momentos el sentido religioso, social y lúdico de la celebración, que comienza con la procesión y la posterior entrada de la Virgen a la Iglesia, acompañada por feligreses, autoridades y bandas de sikuris. El ofertorio es significativo en elementos simbólicos conocidos para los fieles ya que, además del acostumbrado “cuerpo y sangre”Â, simbolizados en la hostia y el vino, se suele ofrecer tierra en una maceta, agua y una planta que simboliza la vida, y un cordero sacrificado, símbolo de la entrega de los hombres a Dios.
Siguen los festejos con la “danza de los toritos encuetillados”Â, costumbre de raigambre hispano-indí­gena en la cual los toros formados por grandes armazones forrados con innumerables tiras de cohetes son colocados sobre el cuerpo de los promesantes, que año a año se disputan el privilegio de vestirlos. Encendidos los cohetes los promesantes corren alrededor de la plaza en loca carrera ocasionando la algarabía de niños, jóvenes y adultos al tronar de los cohetes. Culmina el día con las “Luminarias a la Virgen”Â, fiesta de fuegos artificiales que danzan, es decir estallan alternativamente, con movimientos acompasados al ritmo de la música.
Para muchos habitantes de los cerros, es una de las pocas ocasiones anuales que se les presenta de participar de un encuentro que combina lo religioso y lo social. Los fieles contribuyen con las flores y los vestidos de la Virgen. Más allá de la celebración religiosa en sí, donde la iglesia asume el rol principal, las carreras de “toritos encuetillados” representan el atractivo central de la fiesta de la Santa Patrona en Humahuaca, en cuanto allá, y también en la procesión, es la comunidad la que tiene el rol protagónico. Como portadores de toritos, encargándose de las luminarias, gozando con el espectáculo.
En la mayoría de los pueblos de la Quebrada la procesión es similar, con la participación de misachicos y, en ocasiones, la adoración de los suris o samilantes donde los promesantes se visten con plumas de suri o ñandú (un caso de hibridación sobre una antigua tradición andina), con el acompañamiento de instrumentos musicales como el erque y el bombo, y, también algunas bandas de sikuris.

FUENTE

UNESCO, Convención para la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural, Quebrada de Humahuaca, Un Itinerario Cultural de 10.000 Años, Propuesta para la Inscripción a la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO, Provincia de Jujuy, República Argentina, 2002 – Texto adaptado – www.HUHUHUY.com.ar©
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