19 de May de 2012

Huhuhuy

Iglesia de Uquía

Por editor

Referido concretamente a la torre, en 1.864, el 14 de Junio, en el libro de cuentas aparece una nueva partida de 3$ por 400 adobes que costaron a 6 reales en centenar con los cuales se hicieron de nuevo las dos cornisas de la Torre de Uquía que estaba destruida en circunferencia y esta obra la realizó Dionisio Quispe quien compró también diez tablas de cardón a un real cada una y otras diez más pequeñas a medio real, lo que supuso un total de un peso con siete reales, además después se compraron otras cinco tablas más. El contratista de la obra fue, como era habitual, Don Paulino Corimayo, vecino de Uquía, que cobro 15 pesos, aportando el mismo el peón necesario.
En 1.866 se compone el alero de la sacristía lo que importó dos pesos y seis reales, trabajo que hizo el sacristán Florencio Zerpa, también se hizo tortear el piso del presbiterio de la misma Iglesia con argamasa de barro. Al año siguiente, en 1.867, en febrero se compone por el carpintero Isaac Ibáñez, una tijera quebrada, además de labrar y arreglar maderas de los aleros que el tiempo había ya destruido, esto último lo hace el carpintero Antonio Colque, se compraron ocho tablas de cardón, lo que hizo el Juez Auxiliar don Pantaleón Uro. Se trabajo todo el techo de la Iglesia, sacándose la torta de barro antigua y poniéndose otra nueva, pues el enmaderado de una tijera del cuerpo de la Iglesia y todos los demás aleros de afuera demandaban nuevos trabajos con excepción de la sacristía que fue compuesta el pasado año, se pagaron veinte pesos. En abril de 1.870 se vuelve a tortear toda la Iglesia (8). En diciembre del mismo año se compone de nuevo la torre, lo que hizo Félix Villegas por cinco pesos plata. Posteriormente ya en el Siglo XX, en diversas ocasiones intervino Patrimonio Nacional y Arquitectura de la Nación en mantener la Iglesia en buen estado, con intervenciones en la obra de la misma.
Actualmente, con la conformación tal como quedó presenta un aspecto con cierta influencia mudéjar en su construcción, algo que no está lejos del común de las construcciones hispanas de la época en cuanto a las pequeñas Iglesias o ermitas se refiere. Una influencia que se refleja en la única nave, que muestra también la influencia paleo-cristiana basilical de nave única y su torre exterior separada del conjunto, a modo de minarete, adosada al muro perimetral exterior (9). Al mismo tiempo también hay que señalar la influencia aborigen en la concepción arquitectónica al utilizar la madera de cardón, la ausencia de galerías y patios porticados, el uso de la torta de barro como techumbre (10). Es por tanto un cierto dialogo entre dos mundos distintos que se influencian de manera mutua e inconsciente, aunque con un predominio de la nueva cultura hispana, como lo muestra el fuerte contraste entre las construcciones religiosas mucho más voluminosas y destacadas en el conjunto urbano y las viviendas de la población aborigen más apegadas al paisaje y manteniendo un mimetismo con el entorno.
En su sencillo interior, encontramos además de la colección de los Ãngeles, el coro alto con una escalera de acceso al mismo. Se encuentran otras muchas obras de valor, como la pintura representando a San Ignacio de Loyola, de Matheo Pisarro (11), un pintor altoperuano del que se desconoce la mayor parte de su vida, salvo su maestría en el arte de la pintura y algunas de sus notables obras, repartidas por las Iglesias de la Puna, ya que fue el pintor de la corte del Marqués de Yavi y a quien también se le atribuyen la Santísima Trinidad que corona este Retablo de Uquía y las pinturas de San Francisco Javier y de la Virgen del Carmen. En ese mismo retablo, del que hablaremos a continuación, también se encuentra un lienzo curioso por la disposición de las pinturas que contiene cuatro en total, dos Vírgenes de la Leche, un Ecce Homo y una Inmaculada Concepción, cuatro pinturas pensadas para ser cortadas y separadas y que en este caso se conservaron como llegaron del Cuzco, en un solo lienzo.
El notable retablo, realizado en madera dorada a la hoja, data de 1.699 y fue donado por el Teniente Gobernador de Jujuy, Don Lázaro Murueta y en él se conserva también una hermosa talla de San Francisco de Paula, de influencia española (12) y muy posiblemente de origen cuzqueño o al menos producto del mismo taller de las que salieron las imágenes presentes en Yavi y que ya aparece en el mencionado inventario de 1.702. El retablo consta de tres calles y dos cuerpos, más otro cuerpo más en la calle central que conforma el ático del retablo. De clara traza e influencia renacentista, las calles están separadas por columnas. La mayor parte de la decoración del mismo es geométrica, con pocos adornos vegetales y superficies desprovistas de adornos. El sagrario repite la decoración pero de forma más esquemática y sin el vigor del retablo (13). En los laterales del mismo se pintaron una imagen a cada lado representando a San Pedro y a San Pablo. Existe también una antigua cruz en altorelieve de gran estima por la población y cuya procedencia se atribuye a las reducciones jesuíticas o, más probables, de origen altoperuano.
Por último y como detalle curioso, señalar que hacia el año 1.752/3 falleció en Uquía el P. Pedro Lozano, un padre jesuita, historiador autor de innumerables obras de Historia y a quien se considera el padre de la historia científica argentina. De paso en Humahuaca, falleció acá entre los años citados, ya que ambas fechas se dan como posibles y según la tradición está enterrado en la nave de la Iglesia.

1. Los párrocos de Humahuaca, en la época que nos ocupa atendían una extensión mucho menor que la que había tenido la Parroquia en etapas anteriores, puesto que por el Norte solo llegaba hasta la actual Tres Cruces, y por el Este incluía la actual Parroquia de Iruya y por el Sur llagaba casi hasta la ciudad de San Salvador de Jujuy, incluyendo la población de Tumbaya en su jurisdicción. Todo el Norte de la Puna jujeña ya se había dividido, pocos años antes, en las nuevas Parroquias de Cochinoca, Santa Catalina y La Rinconada. En la ciudad de Humahuaca, además de la Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria, existía otra, la capilla de Santa Bárbara, de la cual solo queda la torre, pues fue destruida durante las guerras de la Independencia. El hecho de ser una de las primeras zonas donde se asentaron los españoles, poseer minas, que ya explotaron los incas, y constituir el camino natural de conexión con los centros políticos y comerciales del Cuzco y Lima, hizo que tuviera cierto poder económico. Esto originó que ya a comienzos del Siglo XVII, en 1.609 se creara el cargo de Gobernador, Capitán a Guerra y Alcalde Mayor de Minas con asiento en Humahuaca. 2. Tommasini, Fray Gabriel, cita en su obra Los Indios Ocloyas y sus doctrineros en el Siglo XVII, Imprenta de la Universidad, Córdoba 1.933, reed. UNJU, San Salvador de Jujuy 1.990, como por “…cedula firmada en el sitio real de el Pardo, a 28 de mayo de 1.717, se confirmaba, al general D. Antonio de la Tijera, en el goce de aquel reparto, que el 6 de junio de 1.712 le otorgaba el gobernador de Tucumán, D. Esteban Urízar de Arespacochago, junto con los pueblos de Sococha, Uquía y demás anejos…â€, pág. 57. 3. AHPH Caja Humahuaca 3. Desgraciadamente no poseemos casi datos de Uquía, algo sorprendente si se tiene en cuenta la abundancia documental referida a Humahuaca, lo que hace sospechar que en algún momento la documentación existente fue extraviada o sustraída y hoy se encuentra repartida en alguno de los Archivos Históricos de Jujuy o de provincias cercanas. Casi un siglo después, el libro de Matrículas de 1.856 arroja una población mayor, ya que nos proporciona un total de 345 personas para un total de unas 70 familias, de las cuales son hogares sin uno de los progenitores por viudedad 12, la mitad mayores de 60 años y son madres solteras 7 y 2 padres solteros con hijos a su cargo. 4. Fue declarado Monumento Histórico Nacional el 14 de Julio de 1.941. 5. Hijo del capitán Juan Rodríguez Vieyra y doña María Rodríguez de Armas y de la Mota, nacida en Jujuy y casada con el mencionado capitán. Tuvo además otros dos hermanos sacerdotes: Don José, quien fue Párroco de San Salvador de Jujuy a partir del 20 de Julio de 1.694 y murió en la misma ciudad el 6 de junio de 1.796 y don Antonio, antecesor de su hermano José, con los mismos cargos eclesiásticos a partir de 1.685 falleciendo en Jujuy el 31 de diciembre de 1.692. el P. Domingo, murió el 18 de diciembre de 1.863 y fue enterrado en la Matriz de Jujuy, como sus hermanos. Cfr. “Diccionario General de Jujuyâ€, Tomo XI, voz “Vieyra de la Motaâ€, Edic. Gobierno de la Provincia de Jujuy. San Salvador de Jujuy 1.993. 6. Cfr. “Uquíaâ€, en Patrimonio Artístico Nacional – Inventario de Bienes Muebles – Provincia de Jujuy, Academia Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires 1.991. 7. Este Don Paulino Carimayo, vecino de Uquí­a, aparecerá desde 1.845 hasta 1.864 como el albañil habitual de Uquí­a. 8. Este trabajo de tortear la Iglesia, es decir colocar una nueva “torta†de barro sobre el techo consiste en retirar la capa vieja de barro y paja colocada en el techo y volver a situar otra nueva que siga aislando la construcción de la lluvia y de las inclemencias del tiempo. Es una tarea que hay que realizar de manera periódica pues las lluvias, vientos y ocasionales temblores deterioran la capa de barro obligando a su “recambioâ€. 9. En este sentido hay que afirmar que las influencias hispano musulmanas, trasplantadas en el inconsciente colectivo de los españoles llegados al continente americano, que en su mayoría provenían del Sur de España, concretamente Andalucía y Extremadura las regiones con mayor dominio musulmán en el tiempo, (ochocientos años), y donde permanecieron mayoritariamente hasta su expulsión continuando con su producción y su influencia en la cultura popular, no solo se limitan a las formas arquitectónicas y volumétricas, de cuartos separados o unidos entre sí en solución de continuidad, sino que también se muestran en “…las estructuras de “par y nudillo†típicamente hispanoárabe, apoyada en muros portantes de adobe encalados, estructuras de finas columnas apoyadas en zapatas de madera, dinteles tallados, superficies planas con escasos o ningún relieve en los muros, predominio de las líneas horizontales y de la proporción cuadrada…†como nos señala también Nicolini, en su obra “Estudios de Arte Argentino. Jujuy y la Quebrada de Humahuacaâ€, Academia Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires 1.981. 10. Ibídem, pág. 33. 11. Este Maestro pintor Matheo Pisarro fue identificado por Iris y Sergio Barbieri, pertenecientes a la Fundación Tarea, en 1.986, al restaurar este cuadro de “San Ignacio de Loyola†al que nos referimos, único ejemplar firmado por el pero que al ser estudiado durante su proceso restaurador permitió distinguir e identificar técnicas, pigmentos y otros rasgos que han permitido atribuir algunas otras obras a este pintor, de abundante producción en la época y pintor de la “corte†del Marqués de Yavi, quien le proveía de pigmentos especiales para sus pinturas, importados y de alto precio. Se tiene constancia que mantuvo relación con el Maestro Pérez Holguín. La Fundación Tarea a la que antes aludíamos es una Institución creada por la Fundación Antorchas para la restauración de obras de arte colonial. Generosamente durante más de diez años restauró más de un centenar de pinturas coloniales de la Prelatura de Humahuaca y a ella pertenecen las fotografías publicadas aquí. 12. El retablo de Uquía, a excepción de pequeños faltantes desde su colocación en la Iglesia, se conserva casi completo. No es el más antiguo del antiguo curato, como afirma Alberto Nicolini en su obra ya citada “Estudios de Arte Argentino…â€, pág. 35, puesto que el de Humahuaca data de casi veinte años antes, en 1.680, aunque el actual Camarín de la Virgen de la Candelaria y la parte inferior del mismo pertenecen a 1.979, siendo el resto original de la época y el conjunto de retablos de San Francisco de Yavi datan de 1.691, siendo el de Uquía el tercero construido en el tiempo y posiblemente por el mismo Maestro tallador y ensamblador que el artífice de Yavi, pues hay notables semejanzas en cuanto a su elaboración. 13. Para una descripción más detallada cfr. Cfr. “Uquíaâ€, en Patrimonio Artístico Nacional – Inventario de Bienes Muebles – Provincia de Jujuy, Academia Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires 1.991, pág. 637 y también Alberto Nicolini, o.c., pág. 35.

FUENTE

Un Tesoro en Vasija de Barro, Ãngeles Arcabuceros Casabindo y Uquí­a – Prelatura de Humahuaca, Departamento de Bienes y Arte Sacro – Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos – www.HUHUHUY.com.ar©
Prohibida su copia parcial o total sin autorización expresa la empresa.

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