5 de February de 2012

Huhuhuy

Iglesia de Uquía

Por editor
DETALLES DEL REGISTRO

Región: I – Noroeste Argentino
Provincia: Jujuy
Localidad: Uquí­a
Bien Protegido: Iglesia de San Francisco de Paula y la Santa Cruz
Dirección: En la Quebrada de Humahuaca, a 127 Km. de San Salvador de Jujuy, por Ruta Nacional N° 9. Altitud 2.818 m.
Construcción: 1.691
Declaratoria: Monumento Histórico
Fecha: 14 de julio
Año: 1.941
Ley/Decreto: Decreto 95.687

»Cuadros
DESCRIPCIÓN

Uquía, es hoy una pequeña población situada cerca de Humahuaca. Desde el comienzo de la presencia hispana y con la creación de los primeros curatos fue siempre un anexo de la entonces extensa Parroquia de Omaguaca (1). La comunidad de Uquía contaba con su propio Gobernador de Indios o curaca y su población se dedicaba esencialmente a la agricultura y ganadería, dentro del esquema socio-económico de las encomiendas y estancias, imperante en la zona jujeña del norte en la que se encuadraba. Situada junto al camino de la Quebrada era un lugar de paso antes de llegar a Humahuaca o Tilcara, que constituían los núcleos más importantes de población, Uquía siempre fue definida como parcialidad en las crónicas, como un pequeño asentamiento poblacional, característica que ha seguido manteniendo a lo largo de los siglos, sin una esencial beligerancia hacia los españoles que los hiciera notorios en las mismas crónicas hispanas. La inmensa mayor parte de sus habitantes son aborígenes, como se desprende de los apellidos que figuran en los libros parroquiales y eran encomendados de Juan Felipe Ortiz de Murguía en la época en que se pintan los cuadros (2).
Suponemos que la pequeña densidad poblacional supuso una constante en la historia, ya que a finales del Siglo XVII la población de Uquía era de alrededor de 50 familias, lo que nos da un total de 236 personas, según el Libro de Matriculas de 1.773 (3), tomando en cuenta la población residente en el mismo Uquía y sin tener en cuenta otros anejos cercanos. La población siempre tuvo Gobernador de Indios o Curaca propio, independiente del de Humahuaca, no así el Protector de Indios que era el mismo y residía en Humahuaca. La comunidad sostenía dos Cofradías en su Iglesia, eligiéndose anualmente sus mayordomos y priostes, en la fiesta de San Francisco de Paula. La mayoría de los habitantes tenían sembradíos para riego de los cuales tenían acequias, todavía hacia la mitad del Siglo XIX se entablará un pleito entre sus agricultores y el Sr. Eraso por la posesión y utilización del agua que viene por la acequia comunitaria.
Su original Iglesia (4) fue levantada en honor de la Santa Cruz y bajo la advocación de San Francisco de Paula, según expresa su principal impulsor y fundador. La obra de la Iglesia se finalizó en el año 1.691, siendo el sacerdote, don Domingo Vieyra de la Mota, Vicario, Juez Eclesiástico y Comisario de la Santa Cruzada, (como entonces se llamaba a la Inquisición), destinado entonces en el curato de Omaguaca quien la hizo realidad. Por motivos de salud y por su dedicación a los otros cargos, el P. Vieyra pasaba gran parte del tiempo fuera de la jurisdicción de Humahuaca, sin embargo puso mucho empeño en esta obra de Uquía. La familia Vieyra de la Mota (5), pertenecientes a la aristocracia tucumana, eran protectores de la Compañía de Jesús y a ellos constituye en heredero de los bienes, el P. José Vieyra de la Mota, hermano del P. Domingo, cuando fallece. Tal vez por eso, aparece San Ignacio de Loyola entres los lienzos de la iglesia, junto con San Francisco Javier, otro santo jesuita.
Arquitectónicamente se conserva más o menos tal como fue concebida en 1.691, salvo algunas excepciones, como por ejemplo; la Sacristía, que fue rehecha en 1.856, según el libro de fábrica, debido a su destrucción y al año siguiente se rehízo el techo de la nave de la Iglesia y se compusieron las aleras de fuera de la Iglesia que estaban deterioradas. Sus medidas son 17,67 metros de largo por 6,56 metros de ancho, su sacristía mide 6,14 metros por 5,82 metros. El patio que la circunda es de 46,30 metros por 32,70 metros y la torre mide 4,10 por 4,10 de base (6). Sin embargo, en el Inventario de finales del Siglo XIX y en el realizado en 1.912, cuando se habla de la Torre, encontramos un dato curioso y extraño, ya que cuando se habla de la misma se dice expresamente “se encuentra con su Sacristía, Iglesia y torres muy deterioradas†y “…tiene además sus pequeñas torres y en una de ellas que está aislada de la Iglesia están colocadas las campanas, que son tres…â€, lo que estaría indicando la existencia de, al menos, dos torres en el recinto de la Iglesia, sin embargo, años más tarde, en 1.944 ya se habla solo de una torre “en esquina derecha de 4,10 metros por 4,10 metros con cuatro campanas, dos totalmente rotas y otras dos en uso pero en mal estadoâ€, por lo que si hubo más de una torre estas desaparecieron entre 1.912 y 1.944.
La torre que conocemos y se conserva actualmente fue rehecha y retocada en varias ocasiones durante su historia, como nos indican los libros de fábrica de la Parroquia de Humahuaca. De Uquía solamente poseemos datos del Siglo XIX, pero estos abundan en reparaciones lo que nos apunta a un deterioro de la construcción y a un esfuerzo continuado de los pobladores de Uquía por mantenerla en buen estado. De tal modo en 1.845 se compone la Iglesia y en 1.848 se compone el pabellón de la Torre y se le dan a Paulino Corimayo (7) seis reales para conchabar dos peones que revoquen la Iglesia en 1.849, que se hizo con cal comprada a don Eusebio Vale por un total de cuatro pesos seis reales. El trabajo lo realizó de nuevo Paulino Corimayo por tres pesos y le ayudó su mujer por otros dos pesos, detalle interesante del trabajo conjunto familiar. Hubo que comprar sal para mezclar con la cal por valor de cuatro reales. El yeso costo tres pesos y lo trajo Esteban Toroconte. En 1.850 se repajó la Iglesia lo que costo cuatro pesos, esto se hizo el 17 de noviembre y resulta interesante por cuanto nos indica que el techo era de barro y paja.

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